¿Conocen tus clientes el verdadero valor de tus servicios o productos?

Seguro que has probado todas las técnicas de marketing y promoción que conoces para darte a conocer.

Y cada vez que contacta contigo un nuevo cliente, saltas de alegría.

Pero a la hora de la venta final sientes que algo falla.

  • Unas veces es porque no han entendido bien lo que haces,
  • otras porque el resultado final no fue el que se esperaba
  • o incluso muchas veces simplemente han acabado contratándote el servicio más barato, solo para probar.

Tienes clientes que te hacen perder más tiempo, que el dinero que después ganas con eses servicios. Discuten cada entrega o sesión y además regatean el precio final como si estuviesen en un mercadillo.

Tú no quieres estas situaciones, pero siempre te ves envuelto en alguna de ellas irremediablemente.

Ten claro una cosa, el trabajo que estás haciendo tiene un alto componente creativo.

Estás siempre buscando nuevas perspectivas.

Ves oportunidades dónde otras personas no las verían.

Creas momentos y experiencias que después tu cliente va a sentir con tu trabajo.

Y esto muchas veces, no se ve.

Es como una obra de teatro.

La función puede durar 1 hora. Pero todo el trabajo que hay detrás igual ha durado un año entero.

Desde el momento en el que surgió la idea hasta que los actores la representaron, pasaron muchas cosas.

Lo mismo pasa con tu trabajo. Todo lo que queda en el backstage  de tu marca es el valor añadido que después van recibir tus clientes con tus servicios y productos.

¿Conocen tus clientes todo lo que se esconde detrás de tus servicios y productos?

Quizás esta es la pregunta que debes hacerte.

El problema no es que tus clientes no sepan valorar lo que haces.

Igual es que no saben lo que haces o no saben todo el trabajo que existe detrás de lo que ellos consumen o van a consumir.

Una de las ventajas de tener una marca personal, es que este punto lo tendrás tan trabajado, que formará parte de tu identidad.

Es cómo haces tú las cosas.

Es tu método.

Tu estrategia.

Tu valor diferencial.

Y dentro de ese valor diferencial, estará todo ese know how que sólo tú puedes ofrecer. Y por el cual ellos te querrán comprar.

Créeme, tienes mucho que enseñar y aún no lo estás haciendo.

Para mí, lo esencial para que construyas tu valor diferencial es que empieces a trabajar estas dos acciones.

1) Empieza por ti.

¿Conoces realmente lo que tú vales?

Detrás de esta pregunta suelen aparecer miedos, inseguridades y niveles bajos de autoestima.

Esto hace que no saques lo mejor de ti y por lo tanto se refleje en tu trabajo y sobre todo que aflore delante de tus clientes.

Tus fortalezas son tus mejores aliadas para sacarlas del armario y utilizarlas en cada actividad que hagas.

Por ejemplo, si eres bueno hablando en público, aprovéchalo.

  • Dedica más tiempo a preparar charlas y menos a usar las redes sociales. Esto siempre lo puedes delegar o automatizar.
  • Haz más videos y menos post escritos. Vende tus productos como video cursos.
  • Incluso, puedes trabajar tu presencia apareciendo más en los medios tradicionales (televisión, radio, prensa..).

Analiza también tus debilidades. Igual estás poniendo mucho esfuerzo en acciones que no se te dan bien o simplemente no te gustan. Revisa tus estrategias y elimina esas debilidades o transfórmalas.

Imagina que lo tuyo no es hablar en público.

Potencia más tu blog escrito. Crea charlas online en las redes sociales, conviértete en referente de tu mercado proponiendo temas innovadores. Si el miedo escénico te puede, siempre hay alternativas en este mundo 2.0. que puedes aprovechar y transformar para tu marca.

2) Comunícalo claramente.

Después de tener claro cuál es tu valor diferencial, toca decírselo al mundo claramente.

Y cuando digo claro, me refiero a que no queden dudas ni que se pueda leer entre líneas cosas que no has querido decir.

Este trabajo es muy importante.

Si tu presencia es sobre todo online, te tocará revisar todos los textos de tu web y redes sociales para ver si tu mensaje queda claro.

Pregúntale a tu audiencia también. Crea encuestas y escúchales.

Tus antiguos clientes también pueden ayudarte. Conecta con ellos y pregúntales.

Tu misión es comunicar qué es lo que vas a hacer por ellos.

Y en tu valor diferencial está la clave para que tu ayuda sea lo más útil posible, y que llegues a ellos de una forma natural.

Tu marca personal te representará y hablará por ti, incluso cuando no estés. Así que ojo con lo que comunican tus textos.

Recuerda que es más fácil que estés en las mentes de tus clientes, si haces algo sorprendente, impactante o simplemente diferente.

Tu manera de hacer las cosas es única. Trabajar tu valor diferencial es la esencia de tu marca personal y comunicarlo claramente es la mejor forma de que te conozcan y sobre todo te recuerden.